||El esfuerzo y el sacrificio no te ayudarán a conseguir tus objetivos.

El esfuerzo y el sacrificio no te ayudarán a conseguir tus objetivos.

Que lance la primera piedra la persona que no haya dicho en algún momento que a partir de ahora se levantará media hora antes para salir a hacer algo de ejercicio, o que llegará 15 minutos antes a la oficina, que perderá menos tiempo con el email o que utilizará una app de efectividad personal a diario… te suenan, verdad?

En cambio, ¿cuántos de nosotros somos capaces de perseverar para alcanzar esas metas?

Durante muchos años se ha creído que las ganas, la fuerza de voluntad y el sacrificio eran los valores fundamentales para lograr un objetivo. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan hacia horizontes muy diferentes, en los que las emociones son la llave hacia la consecución de las metas tanto personales, como profesionales.

Según el autor del libro «Emotional Success», David DeSteno, cultivar emociones como la gratitud, la compasión y el orgullo nos ayudan a actuar de manera «prosocial» (amable y servicial), sacando sin esfuerzo nuestra mejor naturaleza y fomentando la toma de decisiones que contemplan la recompensa a largo plazo.

En un primer experimento, con una versión para adultos del famoso test de las nubes de azúcar en niños «The Marshmallow Test», se ha demostrado que sentirse agradecido es muy útil para aumentar el autocontrol. Así como que la compasión por nuestro yo futuro,  puede ayudarnos a tomar decisiones acertadas en elecciones difíciles. Además, las personas más compasivas también parecen menos reactivas hacia los demás.

Pero los hallazgos no acaban aquí, pese a la posible visión negativa que muchas personas tienen sobre el orgullo, según el autor, el orgullo auténtico y sincero por el trabajo realizado, aumenta significativamente el esfuerzo en tareas difíciles, incluyendo trabajos emocionalmente muy exigentes como el de un comercial,  a la vez que favorece el autocontrol y la capacidad de posponer la inmediatez de una recompensa para que sea mayor en el futuro, de forma parecida a lo que hemos visto con el sentimiento de gratitud.

Sin embargo, pese a que la evidencia científica es reciente, grandes filósofos y pensadores como como Marco Aurelio o Séneca ya no los advertían muchos siglos atrás. Ellos apuntaban a la gratitud como el antídoto del deseo, ya que el deseo se origina en algo que no tenemos, mientras que la gratitud solo puede provenir de algo que ya poseemos, y que por tanto, no nos requiere ni de esfuerzo ni de sacrificio.

Por lo tanto, parece ser que los cambios de hábitos o la consecución de objetivos, parten de un cambio de perspectiva, en la que nuestra atención este focalizada en lo que ya tenemos o hacemos bien (gratitud), en lo que has logrado hasta ahora (orgullo) y por qué no, en aceptar y abrazar tus errores (compasión).

Así que si quieres lograr tus objetivos, haz un hueco en tu día a día para cultivar estas emociones tan útiles, a la vez que agradables. Siéntete agradecido/a contigo mismo/a y con los demás, se compasivo/a con tus compañeros/as de trabajo y no te juzgues por tus errores, ni te olvides de sentirte orgulloso/a  de las pequeñas victorias, celébralas. Esto no solo te hará ser más efectivo/a en la consecución de tus metas, si no que te ayudará a mejorar las relaciones en el trabajo y fuera de él.

Por último, como bien resume Marcos Vázquez en su libro «Invicto»:

“Recuerda que gratitud no significa conformismo, y de hecho las personas agradecidas lograrán con más frecuencia sus objetivos. Se trata de apreciar lo que tienes mientras persigues otras cosas que quieres.”

 

Soraya Martínez Muñoz

Psicologa y Consultora en focus inside

2021-03-04T10:26:40+00:00