||¿Cómo Gestionar emociones en tiempos de confinamiento?

¿Cómo Gestionar emociones en tiempos de confinamiento?

Cuando todo a nuestro alrededor se tambalea, se mueve sin control, gira a un ritmo vertiginoso. Cuando todo lo que parecía seguro ya no lo es y sentimos que el pensamiento de un futuro inmediato se te escapa como una burbuja de jabón resbaladiza y desprendida, entonces, ha llegado el momento.

Aprender a gestionar el miedo y la incertidumbre es uno de los puntos clave ante cualquier crisis y también en muchos casos es lo más complicado de hacer.

El miedo genera miedo. El miedo se contagia y nos enferma más que el propio virus. Miedo tenemos siempre, pero ahora tenemos la oportunidad de verlo de frente, mirarlo a los ojos y sentarnos a tomar un café con él.

Hoy, el contexto nos ha llevado a muchos a replantear nuestra forma de vivir, de pensar, de trabajar, incluso la forma en la que nos relacionamos con las personas que queremos. Hacer que este replanteamiento vital no sea en baladí depende, claro está, de uno mismo.

Ahí radica el problema y la solución. Para ello, es importante mantener un sano diálogo interno cuestionando nuestras creencias, paradigmas y esquemas de pensamiento rígidos que no nos permitan lidiar con la situación de una forma adaptativa.

¿Qué puede ayudarme a gestionar mis emociones?

  1. Escribir aquellos pensamientos reiterativos: plasmar en un papel los pensamientos negativos que se repiten puede ayudar a “desahogar” a nuestra mente. Cuando los tenga identificados puedo escribir al lado de cada uno qué es lo peor que pueda pasar si eso sucediera. Muchas veces nos damos cuenta que incluso “lo peor que pueda pasar” tiene solución.
  2. Confecciona las cajas de la PREOCUPACIÓN y de la INFLUENCIA: Darse un tiempo para escribir aquellas cosas que nos preocupan mucho. Después podemos clasificarlas en dos cajas diferentes:
  • Aquellas cosas que nos preocupan pero que “NO puedo controlar” ya que no dependen de mi, las ponemos en la CAJA PREOCUPACIÓN.
  • Aquellas cosas que me preocupan pero que “SI puedo controlar” es decir, podemos hacer algo para mejorarlas, las ponemos en la CAJA INFLUENCIA.

Al final del día podemos revisar las cajas para ver donde hay más pensamientos. Suele pasarnos que dedicamos una parte importante del día en pensamientos de PREOCUPACIÓN de los cuales no tenemos control y los cuales nos provocan impotencia porque no podemos hacer nada para solucionarlos. Tratar de focalizarse en lo que sí podemos hacer y que está bajo nuestro control para mejorar la situación, es decir, en lo que tenemos INFLUENCIA DIRECTA o INDIRECTA.

  1. Reducir al mínimo el uso y consulta de las redes sociales. La situación afuera es la que es y no la vamos a cambiar. Si detectamos que estar leyendo o escuchando constantemente lo que ocurre afuera me afecta a nivel emocional, debemos ser capaces de limitar la entrada de información, sobretodo la que no sea oficial. Por ejemplo, puede ayudarnos borrar las aplicaciones de redes sociales que tengamos en el teléfono.
  2. Tener una estructura flexible de actividades del día. Si estamos trabajando desde casa, tratar de tener unas pautas de organización pero que éstas no sean rígidas ya que si hay otras personas en casa (sobretodo niños) será muy difícil lograrlas y esto nos llevará a la frustración.
  3. Aprovechar para hace cosas que no podemos hacer normalmente: ver una película en pijama, afinar la guitarra del armario y empezar a tocar unas notas, hacer un picnic en el balcón… hacer cosas que nos generen endorfinas y nos suban el ánimo no es incompatible con trabajar desde casa.
  4. Mover el cuerpo para mover la mente: hacer algo que implique movimiento. Si somos personas que normalmente practicamos ejercicio, podemos adaptar la rutina a algo que podamos hacer en casa. Si no practicamos ejercicio normalmente, podemos aprovechar para realizar limpieza profunda de casa para mover el cuerpo. La conexión con la música y el baile también nos pueden ayudar mucho a sentirnos mejor.
  5. Hablar de lo que sientes con las personas que quieres: Mantenernos conectados con la gente que queremos, hablar genuinamente de cómo nos sentimos y planear las cosas que haremos juntos cuando nos veamos… Dialogar con otros nos ayuda a ver otros puntos de vista de una misma situación y a obtener otra perspectiva del asunto.

Hacer gimnasia mental es tan importante como hacer gimnasia física.

Aquí el que va a ganar o perder no es el virus, va a ganar el que logre mantener su mente enfocada, serena y pueda aprovechar esta situación como trampolín hacia la sana adaptación al próximo capítulo de nuestra vida.

Ares Ribó Aldabó

Project Manager en focus inside

2020-03-19T08:47:10+00:00